Me gustaría vivir, incluso cuando sea viejecita, como se vive el primer día de un proyecto: con entusiasmo, ilusión y ganas. Me encantaría ver un océano inmenso de posibilidades. Sin embargo las estadísticas muestran que ya he pasado el ecuador de mi vida: ya he cumplido los 50. La vida me sonríe pues me comporto como si fuera adolescente. Tal vez sea yo quien sonríe. Miro hacia el futuro y sé que no podré hacer todo eso que proyecto, lo sé, que no tendré años suficientes. Y me gustaría que la ciencia nos echara una mano, que creciese la esperanza de vida para poder hacer más, para explorar con alegría las posibilidades del planeta Tierra. O mis posibilidades.
Y tengo que renunciar a algunas cosas para experimentar otras. Me cuesta elegir pues soy consciente de que una sola elección implica renuncias. También me doy cuenta de la belleza de un Universo que responde a mi optimismo con un montón de propuestas. ¡Qué maravilla!
Puedo dedicarme a enseñar español. Puedo dedicarme a traducir desde el inglés al español. Puedo dedicarme a escribir cuentos a medida. O puedo cambiar de escenario y aprender programación… La vida está llena de posibilidades. Hay también posibilidades en lo afectivo. Puedo explorar mi propio ser, descubrir quién soy, a través de estos blogs. La experiencia promete.
19 marzo, 2012
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Sin categoría | elegir, optimismo, posibilidades, proyectos, Vida |
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Creía estar viviendo un invierno templado, sí, pero súbitamente las temperaturas descendieron. Han muerto muchas personas en Europa con estos fríos. Yo me he limitado a coger la gripe. Helada y con dolor de huesos he pasado unos días de sufrimiento. Como todo tiene sentido en esta vida, he descubierto, o recordado, que me hace falta muy poco para convertirme en una mujer pesimista. Gracias a la Vida, he recuperado mi fortaleza.
Ser optimista es cuestión de actitud. Cuando todo va bien, cuando la Vida sonríe, es muy fácil caminar por el paseo marítimo disfrutando con el vuelo bellísimo de las gaviotas. Sin embargo, cuando la Vida se complica, desaparecen las gaviotas y el paseo marítimo. Todo desaparece ofuscado por los pensamientos negativos. Necesitamos autocontrol.
Yo sé que no es muy popular hablar de autocontrol. Sin embargo es absolutamente necesario. Creo que es bueno y positivo expresar el dolor del alma, sí, e incluso dejar la puerta abierta a la tristeza, pero todo tiene su tiempo y su lugar. Después del dolor, justo antes de empezar a revolcarnos en pensamientos pesimistas y autocompasivos, llega el momento de recuperar el autocontrol, de realizar afirmaciones positivas, de pensar en los proyectos, de mirar a la Vida con optimismo y de volver a expresar nuestra gratitud por las cosas buenas y positivas que hay en nuestra existencia.
Hoy vuelvo a volar como una gaviota.
Gracias, Vida.
26 febrero, 2012
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Sin categoría | optimismo, gaviota, actitud, pesimismo, autocontrol |
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Sirena naranja bajo el Sol
La única emoción necesaria para ser feliz es la confianza. Yo duermo tranquila, confiada en que la Vida me cuida y me protege. Sé que lo más duro del invierno ya pasó, e incluso reconozco que es un invierno templado, y confío en que la primavera está cerca. Nací en primavera y en ella se cerrará el ciclo de mi vida.
Confieso que utilizo un vocabulario de estaciones pero en realidad hablo de otras cosas.
Dicen que soy rara. Y a mí me parecen raros los que lo dicen.
Dicen que soy seria. Y yo siempre estoy tarareando canciones.
Dicen que soy mala. Y creo que hay personas que se miran en mis ojos como en un espejo.
Despierta, despierta, despierta… No fue más que un sueño.
Yo seguiré durmiendo -tranquila, confiada y segura- sabiendo que habitas las niñas de mis ojos y que solamente existo en tu mirada.
14 enero, 2012
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Sin categoría | clave, confianza, emoción, feliz, Vida |
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Me dejo llevar por las mareas. Soy rebelde ante la sociedad humana, es verdad, pero también es cierto que me muestro dócil ante la vida.
Vivo un otoño extraño… Hoy, 12 de noviembre, hace calor. Es agradable pero alarmante por aquello del calentamiento global. Y mi vida se retrasa tanto como el invierno.
La Vida me incita a avanzar lentamente. Intento dar pasos de gigante con mis proyectos pero suceden pequeños y grandes inconvenientes que me frenan. El sentido común me dice que deje pasar unos meses para ponerme en marcha. Meses que debo ocupar en conseguir dinero y atesorar conocimientos. También es verdad que aparecen nuevas obligaciones que me ocupan tiempo e impiden mis avances. La Vida me frena y yo lo acepto.
Lo acepto porque creo en la bondad y en la inteligencia de la Vida. La Vida, tierna, me indica que debo seguir un camino más lento, que no es tiempo de atajos, sino de un avance lento que me permita observar y gozar cada experiencia. Lo que iba a ser algo parecido a los 100 metros lisos mirando al frente se convierte en una carrera de fondo en la que puedo distraerme observando el paisaje.
No me quejo. Tal vez así, con tiempo para estudiar y para vivir, este sea un tiempo gozoso. Confío en la Vida. Amo la Vida. Es maravillosa. Tal vez, con todos estos retrasos en mis proyectos, la Vida me esté regalando tiempo para pasear por la tarde y observar el bellisimo paisaje marino de mi pueblo donde todavía reinan las gaviotas. Ellas, bellas y majestuosas, me muestran la cara más dulce de la Vida.
12 noviembre, 2011
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Sin categoría | autoayuda, confianza, disfrutar del paisaje, proyectos, retrasos, superación, Vida |
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Sigue haciendo calor pero yo creo que la temporada de playa ha terminado. Y no podemos quejarnos ya que hoy es 13 de octubre. Está llegando el otoño. Y será bienvenido. Como todos los años.
Me parece que cada estación tiene su encanto. Vivo en un pueblo turístico y el otoño significa un poco de tranquilidad. En la zona hay muchos comerciantes que se quejan del otoño. Ya sabes: cada uno cuenta la feria según le va. Yo no me quejo. O rara vez lo hago.
Estoy convencida de que siempre sucede lo que debe suceder. La Vida actúa a nuestro favor. Calma. Calma. Entiendo qué me dices cuando hablas de sufrimiento, de crisis, de problemas, de miedo, de soledad, de inseguridad, de dolor… Puedo asegurarte que no soy insensible a esas experiencias. Y, lo peor, mi mente no me proporciona respuestas, justificaciones o motivos. Sin embargo la intuición me calma: me dice que todo es coherente y tiene su lógica interna. La intuición me susurra que todo tiene un sentido y una razón de ser aunque esa misma intuición no responde a mis preguntas. La intuición me muestra el maravilloso amor que la Vida siente por todos los seres vivos.
Yo me siento optimista en otoño. Recibo estas fechas como un regalo de la Vida. Son meses de iniciar proyectos, de trabajar con comodidad y sin exceso de calor, de retomar tareas que quedaron abandonadas durante el verano. Y de caminar por el paseo marítimo al atardecer. Siento gratitud cuando lo pienso. Doy gracias por el otoño como también las dí por el verano. Y como las daré por el invierno y la primavera. Gracias a la Vida.
Y gracias a ti. Porque cuando te escribo me ayudas a reflexionar sobre mis cosas.
Hoy le digo adiós a las gaviotas… Que volverán como vuelven cada año pero que ya se marchan.
14 octubre, 2011
Publicado por minadiaz |
Sin categoría | calma, cambios, estaciones, gratitud, otoño, proyectos, sufrimiento |
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Puede que no sea bueno recordar. Yo suelo habitar el tiempo presente. Y la mañana de hoy, bañándome en el agua tibia del Mediterráneo, ha sido una delicia. No siempre fue así.
Recuerdo otra mañana…, y no me la puedo quitar de la cabeza, fue hace ya unos años, en junio de 2004. Hacía pocos días había vivido una experiencia luminosa con instantes de auténtica euforia. Un subidón. Cuando volví a la realidad cotidiana me di cuenta de que mi ser se había transformado pero mi entorno afectivo seguía siendo el mismo, mis problemas seguían igual que siempre y nada, salvo yo, parecía haber cambiado.
Estaba en el supermercado con mis padres y de repente sentí que me estaba muriendo de pena. Mi único deseo en aquella situación era irme a la cama, a mi cama, para acostarme. Notaba el vértigo de la pena. Era como si estuviera recluyéndome en mí misma. No sabría explicarlo mejor.
En cuanto me acosté caí profundamente dormida. No soñé absolutamente nada. Me llamaron para comer y yo no me enteré, seguí durmiendo; mi perro intentó despertarme para su paseo y no lo consiguió; y, solamente desperté sobre las 5 ó 6 de la tarde, casi 8 horas después de acostarme, cuando mi madre me despertó. Me sentía profundamente descansada, aunque me apetecía seguir con los ojos cerrados.
Y, al despertar, mirando las cosas con un poco de sentido común, empecé a darme cuenta de que en el mundo los cambios no son automáticos. Yo había plantado una semilla pero era necesario abonarla y regarla, cuidarla, para que surgiese la vida de aquel grano duro que era la semilla. También me di cuenta de que nadie tiene la culpa de que yo me muriese de pena. Cada persona evoluciona a su ritmo, a su manera, y el que yo hubiese pegado un acelerón no significa que lo tengan que pegar los demás.
Aunque realmente no llegara a morirme de pena, y hay veces que pienso que así fue, muchas cosas mías murieron en aquellas horas. Me desperté sabiendo que no puedo pedir peras al olmo, cosas imposibles, de repente…, pero sí que es posible hacer que las cosas evolucionen a su ritmo.
Hoy, siete años después, vivo la verdadera vida.
21 septiembre, 2011
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Sin categoría | cambios, dormir, evolución, morirse de pena, sueños |
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Vivo los últimos días del verano. Este año he vivido días maravillosos en la playa, me he bañado en las aguas turquesas, muy limpias, del Mediterráneo y he disfrutado intensamente. Esta noche siento un poco de nostalgia debida a este magnífico verano que nos deja. Hoy me esfuerzo en pensar que todavía quedan días de playa, sol y mar. Y voy a pasármelo pipa mañana cuando vaya a bañarme.
Sin embargo, y desde ya, le doy la bienvenida al otoño. Voy a disfrutar largos paseos al atardecer oyendo los murmullos del mar. ¡Qué placer el aire tibio de otoño! Bienvenido sea el otoño.
Lo que intento decir es que cada estación, como cada momento de la Vida, tiene su encanto. Yo ya no soy una mujer joven, es cierto, pero el momento que vivo sigue siendo interesante. Soy consciente de que dejo atrás un ciclo de mi vida pero miro hacia el futuro, este tiempo que empieza ya, con alegría y esperanza. Lo raro es que sigo sintiéndome joven.
Mi edad madura es más alegre que mi juventud. Siento que, ahora, estoy empezando a vivir de verdad. Bienvenido sea el otoño. Tiempo de juventud. La que se lleva en el alma.
11 septiembre, 2011
Publicado por minadiaz |
Sin categoría | edad, gaviotas, juventud, madurez, mar, otoño, verano |
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Todavía no sé si es el mar quien se adapta a mis estados de ánimo o soy yo quien acopla mis emociones a la tormenta. Hoy no ha hecho día para bañarse, ni siquiera para estar en la playa. Las nubes daban miedo esta mañana mientras mi vida se iba complicando. Sin embargo la verdadera confianza en que la calma volverá se expresa en plena tormenta. Lo digo ahora, cuando las gruesas nubes no han descargado un solo trueno, ahora sé que sobre la medianoche tronará mientras yo duermo sonriente y feliz, a salvo, en mi cama, con la certeza y la confianza en que mañana saldrá un sol luminoso, los turistas llenarán la playa, veremos pescar a las gaviotas y yo no dedicaré ni un solo pensamiento a los nubarrones de hoy.
La verdadera confianza no surge cuando brilla el sol, secando los charcos, mientras el aire está limpio. Ni cuando ya ha salido el arco iris. No. Es muy fácil sonreír en medio de un final feliz de esos en que el protagonista exhibe su cabellera al viento. No. La confianza auténtica se muestra en plena tormenta, antes incluso del peligro, ahora.
Y sé que puede parecer que estoy dramatizando un poco. Tal vez deba deciros que la tormenta de esta noche no es meteorológica, aunque el día haya estado nublado, sino una auténtica tormenta de mi alma. Pero hoy dormiré tranquila y mañana bendeciré la luz del día.
23 julio, 2011
Publicado por minadiaz |
Sin categoría | alma, arco iris, confianza, mar, tormenta |
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Este es un verano gozoso. Y yo estoy encantada de disfrutarlo. Siempre sin olvidar mis responsabilidades hacia mí misma y hacia los demás.
Para entregarse a los demás y a la propia vida hay que ser muy valiente. Es más fácil esconder la cabeza y sentirse frágil e insegura. Sin embargo yo, que sigo sintiéndome frágil e insegura, soy capaz de entregarme.
Hoy yo quería escribir unas palabras, románticas, para ti y solamente se me ocurre una palabra valiente: Entrégate.
No hay otra. Entrégate aunque tengas miedo, aunque sea difícil, aunque sepas que vas a fracasar. Entrégate al amor, o a una vocación, o a tus seres queridos. Entrégate y tendrás la hermosa sensación de vivir en plenitud, de estar profundamente vivo. Entrégate y no habrá más aburrimiento.
15 julio, 2011
Publicado por minadiaz |
Sin categoría | entrega, mar, placer, plenitud, verano |
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Me sumerjo en un mar en calma, sin olas, sin movimiento, y estoy en paz. El agua marina, fresca, me salva de los problemas del día a día. Estoy disfrutando mucho este verano. Muchísimo.
Y sé que hay personas que sufren, e incluso admito que yo estoy sufriendo la crisis que pasamos todos, pero el mar absorbe todos mis problemas. A media mañana, nadando con movimientos pausados, parando a ratos y ofreciendo mi rostro mojado, nada existe salvo el placer. Es delicioso. Puro presente.
Y es que me doy cuenta de que solamente podemos ser felices viviendo momento a momento, sumergiéndonos plenamente en el presente y buscando el placer. Y lo que más me duele es que no puede ser…
Podemos conceder al placer del presente un buen rato cada día, sí, y es ético hacerlo, pero después tenemos que salir del agua del mar y darnos cuenta de que en el planeta Tierra hay mucho por hacer…
Y volver a pensar en Somalia, donde se mueren de hambre y la gente abandona sus casas para caminar hacia la frontera más cercana. ¿Qué puedes hacer? Enviar, a través de O.N.G’s algo de dinero. No se trata de lavar la conciencia, no, sino de ser solidarios.
Después puedes volver al placer del agua, a nadar despacito y a saber que está bien disfrutar de la Vida si no olvidamos nuestras responsabilidades con nuestros compañeros de camino.
14 julio, 2011
Publicado por minadiaz |
Sin categoría | calma, mar, placer, presente, solidaridad, Somalia |
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